Visto en LasConversas
Es domingo, don Pedro Elías se levanta de
mañanita, se echa tres bendiciones, muda sus animales, toma “tres sorbos de
caldo” y con traje fiestero coge camino para el pueblo. En su recorrido silba
un par de canciones, como anunciando que hay festejo, que no es un día
cualquiera y que su destreza de nuevo arrancará un poco de aplausos que con
alegría cargará en su corazón, mientras “la pinta y las piernas aguanten”, como
atina a decirlo.
Es quizá el más veterano del Grupo de Danzas Campesinas de Tibasosa, por edad y por su experiencia, pues son muchos años de andanzas, bailes y jolgorio, lo que le ha permitido ser indispensable no solo como bailador, sino también porque guarda en su memoria los relatos mágicos de cada pieza folclórica, sus pasos y su coreografía, con lo cual la puesta en escena es mucho más auténtica y se vuelve testimonio de esas tradiciones con las que en otrora se compartían las diversas manifestaciones de la vida.
Es quizá el más veterano del Grupo de Danzas Campesinas de Tibasosa, por edad y por su experiencia, pues son muchos años de andanzas, bailes y jolgorio, lo que le ha permitido ser indispensable no solo como bailador, sino también porque guarda en su memoria los relatos mágicos de cada pieza folclórica, sus pasos y su coreografía, con lo cual la puesta en escena es mucho más auténtica y se vuelve testimonio de esas tradiciones con las que en otrora se compartían las diversas manifestaciones de la vida.



